La parábola del colibrí

Para Ángel Ramírez, in memoriam
Colectivo “Pensar la Educación”

En un bosque muy grande y antiguo convivían muchos animales. Esta selva era un lugar plácido, tupido de árboles centenarios y abundante en alimentos por doquier.
Era un gran sitio para vivir. Debido a la localización del bosque existían dos estaciones climáticas: verano e invierno. Y en este bosque los animales empezaban a sentir la incomodidad por el calor sofocante que hacía debido al intenso verano por el que pasaban en aquel momento,…
Para este tiempo escaseaba mucho el agua; la falta de agua estaba creando un ambiente desesperante para la selva y sus habitantes… Sin embargo aún faltaba un suceso más en la vida de aquel bosque…
Aquel día hubo un gran incendio en la selva, el fuego se extendía con grandes chispazos a través de los árboles. Mientras tanto, todos los animales huían despavoridos…
En mitad de la confusión, un pequeño colibrí empezó a volar en dirección contraria a todos los demás animales.
Los leones, jirafas, elefantes, ciervos, venados,… todos muy asombrados miraban al pequeño y débil colibrí, pensando en qué hacía yendo directo hacia el fuego. Finalmente uno de los animales, que no podía creer que el colibrí cometiera aquella locura le preguntó: “¿a dónde vas? ¿Estás loco? ¿Qué pasa contigo? Tenemos que huir del fuego inmediatamente”. El colibrí, nervioso y sofocado por el calor del fuego, le contestó: “¿recuerdan que en medio de la selva hay un lago?, pues voy volando a toda prisa, recojo un poco de agua en mi pico y vuelvo para ayudar a apagar el incendio” Asombrado, el León, que entró a la conversación, sólo logró decir: “Estás loco, no servirá de nada en absoluto, tú solo no podrás apagarlo”. El colibrí, en un tono tan seguro como resuelto, respondió:
“Es posible, ¡es posible!, solo estoy cumpliendo con mi parte”
Y continuó, de nuevo, su vuelo hacia el lago…